Entrenamientos.
Estefan llevó casi a la hora de almorzar como si nada hubiera pasado, su sorpresa fue encontrar a su esposa y su tía sentadas en el kiosco en el patio y al parecer sin ánimos de entrenar.
—¿Qué hacen? —Elizabeth dirigió su mirada hacia él y sonrió —¿Vamos a entrenar?
—Ya entrenamos —respondió Elizabeth sin levantarse.
—¿Sí?
—Solo fue un calentamiento —respondió Paula levantándose —yo estoy vieja, así que por hoy está bien —se dio la vuelta caminando hacia la mansión
—Yo también estoy bien por h