Elizabeth se sentó a esperar en el patio donde acostumbraba jugar con los niños, poco a poco se fue calmando al verlos llegar acompañados de los guardias, pensó que todos regresarían por lo que sonrió de alivio.
Habían pasado unos minutos y los niños más grandes estaban de regreso, algunos regresaron con la matrona que los ayudó antes a ocultarse, sin embargo, los pequeños no regresaban.
—Paula, ¿dónde está el resto? —le preguntó a Paula quien ya había vuelto a su aspecto normal y caminaba haci