(Narrador omnisciente)
Basima se aparta de Leonardo. El aire tenso entre los dos y cargado de una mezcla de emociones. La pequeña casa de campaña parece de repente más angosta, más claustrofóbica, como si las paredes pudieran aplastar la atmósfera con la misma rapidez con la que ella lanza su mirada de furia hacia él.
—¡No puedo creer lo que hiciste! —su voz se quiebra, pero no se rinde en su enojo—. ¡No tenías derecho!
Leonardo se mantiene inmóvil. Su rostro permanece inexpresivo. Los dos