ADRIANA
El sol brilla a través de la ventana y yo simplemente estoy allí acostada. Él tiene un brazo musculoso debajo de mi cabeza y el otro descansando sobre mi estómago. Miro al hombre que está profundamente dormido a mi lado y me acurruco contra él.
Lo que pasó anoche se repite en mi mente. Le había dicho lo que nadie sabía y ni por un segundo sintió repulsión... Podía sentir su dolor por mí…
Sonriendo levemente, mi mirada se posa en las alas que había usado apoyadas contra la pared y sonr