Puedo oírlos hablar. Hay una ventana abierta en algún lugar, pero me quedo donde estoy, fumando mi cigarrillo.
“¿…unirse a nosotros?”. La débil voz de Zaia me llega a los oídos.
“No”, llega la voz de Valerie.
“Oh…”.
“Lo siento”, llega la voz tranquila de Valerie.
“No lo estés. Él tiene todo el derecho de hacer lo que le parezca mejor”, dice Hugh.
Él podría haber sido el que murió… Jai podría haber estado vivo y con Valerie… Alejo el pensamiento intruso. Verlo había traído esos recuerdos de