ZADE
‘¡Ay! ¡Pensé que te había quitado de encima!’.
Ella lucha contra mí, tratando de liberarse, pero yo simplemente aprieto mi agarre.
“Ya estarías muerta. Otra vez. No estás prestando atención a tu entorno”, digo en voz baja.
‘¡Sí lo estaba!’, responde ella mientras intenta darme un fuerte codazo en la cintura, pero en un movimiento rápido, inmovilizo su cara hacia adelante contra el árbol.
“Parece que te atrapé de nuevo”, digo, dándole una palmada en el trasero antes de apretarlo.
Ahora