“No…”, susurra ella. Mi mirada se dirige a su pecho y deslizo mi mano debajo de su blusa, acariciando su estómago, antes de mover mi arma por su mejilla.
“Tu cuerpo dice lo contrario”, me burlo, acariciando su piel con mi arma.
“Eso fue demasiado rápido. Estaba haciendo lo mejor que podía…”.
“Tomaste una espada y veneno, úsalos. Ya que este fue tu primer intento, te daré otra oportunidad… pero esto te habría costado una vida”.
“Está bien… lo intentaré mejor…”, susurra, levantando su rostro p