"Déjanos un rato a solas", murmura él a su guardia.
El hombre hace una reverencia antes de alejarse y Atticus centra su mirada en mí.
"Vaya, vaya, vaya... ¿mira lo que tenemos aquí? Me sorprende tu descarado comportamiento, Sebastián King. Te dije específicamente que no se te permitía acercarte a mi manada, sin embargo apareces en mi puerta...". Su voz es aguda y sus ojos fríos como el hielo.
"Vine solo y estoy aquí para hablar, no para discutir", respondo. Mis ojos parpadean de los de mi lob