ZAIA
Aprieto los labios por un momento antes de mirar hacia la puerta principal.
“Tu padre. Hoy es su cumpleaños, ¿recuerdas?”, le explico, mirándolo.
Él arquea una ceja.
“Cierto… realmente no recuerdo haberlo celebrado…”, comenta él mientras frunce el ceño, como si estuviera considerando lo que acabo de decir por un segundo.
Me siento aliviada cuando suena el timbre y rompo la tensión extrema entre nosotros al apresurarme a ir a la puerta.
“Mierda”, escucho murmurar a Sebastián, a punto d