ZAIA
Es tarde, seguramente pasadas las dos de la madrugada, y sin embargo, ambos estamos bien despiertos.
Fue... increíble...
El placer aún me recorre con solo recordarlo, y mis mejillas arden al rememorarlo.
Sebastian es un dios irresistible al que amo con todo lo que tengo.
Estoy sentada en la bañera caliente, dejando que el agua relaje mi cuerpo cansado.
Sebastian se unirá a mí en unos minutos. Le oigo a través de la puerta abierta mientras desviste la cama y el ruido sordo al voltear e