ZAIA
Entramos en el estacionamiento subterráneo cuando, de repente, siento que me invade una intensa oleada de emociones, pena, desesperación… ¿desesperanza?
¿Qué es esto?
Miro alrededor del oscuro estacionamiento. Las luces de arriba están encendidas y nada está fuera de lugar.
Que extraño…
Miro a Sebastián. Él es el mismo de siempre, ojos azules penetrantes sobre mí, cabello oscuro peinado hacia atrás y esa mandíbula sensual…
Miro hacia otro lado. ¿Por qué me siento así?
“Sube”, dice Se