SEBASTIÁN.
Si pudiera quitarle todas sus preocupaciones, lo haría. Ha caído la noche y estamos en el bosque donde ella había decidido celebrar esta reunión.
Está planeando algo y, aunque no conozco los detalles, estoy preocupado por ella.
Lleva un sencillo vestido blanco, sandalias color piel y el pelo suelto. Su maquillaje es suave y no lleva joyas, pero hay algo en ella esta noche que la hace extremadamente seductora e incluso etérea.
Es una belleza con la que nada puede compararse, y