Dejo un suave beso en cada una de sus frentes. Mamá frunce levemente el ceño y yo retrocedo silenciosamente antes de girar y caminar de puntillas hacia la puerta.
Hago una pausa, mi mano en el marco de la puerta, mientras les lanzo otra mirada y sonrío suavemente.
Lo único que quiero es que todo esté bien para que mis hijos puedan tener la vida que se merecen. Una libre de riesgos y peligros.
Salgo de la habitación y cierro la puerta en silencio detrás de mí.
Estoy a punto de dirigirme a mi