Colgué el teléfono, sintiéndome un poco más tranquilo. Juan Carlos tenía razón. Seguramente había sido unas de mis antiguas novias. No podía ser nadie más. Él era mi mejor amigo, jamás me haría algo así. Mateo ni siquiera sabía de la condición de mi padre, así que quedaba descartado.
Tenía que concentrarme en mi trabajo, demostrarle a mi padre que podía cambiar. Y descubrir quién diablos había enviado esas fotos.
Justo en ese momento, la puerta de mi oficina se abrió y Catalina entró. Su presen