Leonardo subió las escaleras hacia el apartamento con un ramo de flores silvestres en la mano. No eran las rosas rojas perfectas que solía regalar a sus conquistas, sino una mezcla colorida y sencilla que había recogido al borde de la carretera en su camino de vuelta. Dudó un momento antes de meter la llave en la cerradura. Qué raro, pensé. ¿Desde cuándo Leonardo se preocupa por estas cosas?
Al abrir la puerta, el silencio del apartamento lo recibió. Yo no estaba a la vista. Dejó las flores sob