—¡Señor... señor! ¡Señor, no puede entrar así! —el grito insistente de la secretaria se escuchó afuera de la oficina de Enzo.
Pronto la puerta se abre de golpe y Alessandro entra enfurecido con una mirada cortante en el rostro. Después de haberlo pensado toda la noche, Alessandro no pudo evitar encarar a Enzo sobre el daño que le hizo a Diana.
Se detuvo justo en frente de Enzo y lo miro a los ojos con ira.
Enzo frunció el ceño —¡¿Qué cree que hace Sr. Boscan?!... tengo entendido que no hay ningu