Los días eran un total tormento para Enzo, no sabía en qué momento Diana podría entrar en labor de parto y eso lo angustiaba mucho.
Por otro lado Diana no había logrado dormirse profundamente y se despertó después de un rato. Cuando vio que Enzo no estaba en la habitación, supuso que debía haberse ido a trabajar al estudio.
Diana se sentía un poco hambrienta, así que le pidió a la cocina que le enviaran algo de comida a su habitación. Escuchó de la criada que le trajo la comida que los Padres de