En la villa de los Lombardí, los padres de Enzo, Ernesto y Alina, están desayunando juntos cuando suena el teléfono de Alina.
Alina deja los cubiertos en la mesa y responde la llamada— Hola.
Ernesto, arreglándose el pañuelo, se pone de pie y toma su abrigo de la criada que está cerca y se prepara para ir a trabajar.
No escucha a la persona con la que está hablando a Alina, pero ve un destello de pánico en su rostro. Ella grita—¿Qué hiciste qué?
Ernesto se detiene ante el sonido y la mira— ¿Qué