El amanecer acariciaba las hermosas colinas de Wiltshire, Inglaterra, que se alcanzaban a apreciar desde los enormes ventanales de su lujosa habitación de Carl Renfield en el castillo de Roche en que se encontraban. No había logrado conciliar el sueño, enfadado y celoso después de haber leído aquel mensaje en el celular de su esposa, Carl había pasado la noche en vela atormentándose a sí mismo mientras imaginaba a su Anastasia amando a otro hombre. No había perdido el tiempo, y aun cuando era d