—Discúlpame Anastasia, pero era mejor que él estuviese muerto a que apareciera. — La miró de arriba abajo — Te vez… — y lo que vio no le gustó en absoluto — Apagada, la Anastasia que conocí no permitiría todo esto.
—Es difícil de explicar…
—No trates de justificarlo — volvió a interrumpir — O te pones lista o dejas que esa mujer te gane. Anastasia, debes poner un maldito orden ¿Quién es la esposa?
—Yo — respondió con la voz apagada.
Era cierto, no le gustaba en lo que se había convertido, antes