Era increíble cómo todo podía cambiar en un mísero segundo.
Horas antes estaban ahí, en aquel salón de belleza, discutiendo alegremente sobre el maquillaje, el peinado y la ropa que usaría para esa ocasión y de repente, aquella llamada, anunciando que Nereo Makris había puesto punto final a su vida.
No hubieron gritos, ni llantos. Tan sólo un silencio denso que le apretó el pecho.
Actuó de forma automática y sólo pudo llamarle a Ares y decirle que no podría llegar a su cita, antes de tomar sus