El avión aterrizó sin ningún inconveniente.
Un hombre mayor de porte elegante, vestido de manera pulcra y casual se puso en pie, listo para bajar.
Los lentes oscuros que cubrían sus ojos, evitaba que los rayos del sol lo lastimara.
Bastian Lamprou miró todo con detenimiento. Extrañaba a su familia, especialmente a Dafne, su nieta, pero hubiese deseado quedarse en aquel paraíso para siempre y no volver a aquel lugar que sólo le recordaba su miseria.
- ¡Señor!. Todo está listo.- Uno de los guarda