Al otro lado del teléfono, la camioneta de Scarlett estaba estacionada frente a la Residencia Hamilton.
Entrecerró los ojos hacia la lujosa mansión que tenía delante. Su rostro se puso rojo brillante.
Pensando en la promesa que le había hecho Vince, respiró profundamente y dijo en voz baja: "¡No te preocupes, Vince!".
"¡Ya tengo planes para lidiar con la familia Hamilton!".
"¿Ese viejo zorro, Fabian, no quería que alguien se ocupara del fantasma que los Tres Monjes Demoníacos dejaron atrás?"