La tarde continuó avanzando lentamente entre conversaciones, copas de vino y la tranquilidad que solo los viñedos Prieto podían ofrecer. El paisaje parecía detenido en el tiempo: las largas filas de vides extendiéndose bajo la luz dorada del atardecer, el aroma de la tierra mezclándose con el de las barricas antiguas y la elegancia de una reunión donde cada gesto parecía cuidadosamente medido. Los invitados disfrutaban de aquella propiedad que representaba generaciones de trabajo para la famili