La mañana en la cabaña comenzó con Adelaide sentada frente al pequeño escritorio, revisando por última vez los documentos que Elena Bianchi, la editora, le había enviado. Llevaba horas leyendo cada cláusula porque, aunque la propuesta representaba una oportunidad que jamás imaginó tener, también le provocaba cierto temor; aquellas páginas habían nacido en uno de los momentos más dolorosos de su vida y ahora iban a convertirse en un libro que otras personas podrían leer. Sofía entró con una ta