—Quiero irme a casa —suelta Laurie, aferrándose a mi camiseta con los puños y todavía llorando— ¿Podemos volver a Delton ahora?
—No, bebé. No podemos —respondo, frotándole la espalda durante unos segundos mientras se calma— ¿Puedes explicarme qué fue lo que viste?
—La tía Clara se convirtió en un perro malo —exclama con miedo y no puedo evitar soltar una pequeña sonrisa. La tía Clara sí que es una perra mala— Y tú... tú estabas hablando con otra voz. Dijiste cosas feas.
—Lo siento. Tienes razón