Después de pedir una licencia temporal en el trabajo y prometerle a Diana que seguiré ayudándola con el alquiler, me dirijo a Fallonmore con mi hijo... y mi prometido. Félix todavía no conoce la verdad sobre quién soy. Sobre la verdadera yo. Y no tiene idea de que lo estoy llevando a territorio privado. A un clan de hombres lobo.Sé que tendré que decírselo en algún momento, pero todavía no. No puedo arriesgarme a que se asuste y decida dejarme sola para enfrentar a mi familia y a mis malas decisiones.No podría soportarlo.Además, una vez que vea que los hombres lobo son más civilizados que la mayoría de los humanos, quizá decida que no somos tan aterradores como Hollywood nos pinta.—Tengo otra pregunta —dice Félix, apretando la mano que tiene sobre mi pierna mientras conduzco— ¿El padre de Laurie estará allí?Uf.Sí, estará.—Mmm, no lo sé —murmuro, rascándome la cabeza— Dios, tengo muchísima hambre... ¿Tú tienes hambre, cariño?—Un poco —responde, sin notar mi patético intento de
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