Lyall empezó a trabajar en las tardes, con sus clases, porque en las mañanas era Sasha quien compartía con los pequeños. Un mes había pasado en que cada uno se dedicó a trabajar en lo suyo.
—Estoy desesperada Lyall, necesito ver a mis hijos, no me basta con enviar y recibir cartas y estar esperando, no estoy contenta, estoy preocupada. —habló Sasha caminando de un lugar a otro.
—Debes tener paciencia, un mes y ya parecen que están convencidos de que somos un matrimonio y somos maestros. Sabes q