Mientras que en la cabaña neutra todos comenzaban a reorganizarse, en una pequeña y apenas iluminada gruta, una joven se arrastraba con dificultad hacia su compañera, pues su captor, por fin las había dejado solas después de varios minutos de tortura.
–¿Anna…? –la llamó la joven con preocupación –Por favor, Anna, despierta…–insistió la joven al ver que su compañera, no se movía
Con sumo cuidado, la joven Antonella intentó mover a Anna con su cuerpo, sin embargo, desistió cuando la plata de sus