Anna guardó silencio y meditó las palabras de su abuela, sin embargo, al pensar que debía confiar en Amara, no pudo evitar soltar una risita que confundió a Nora.
–¿Qué sucede cariño? –
–Bueno, es sólo que Amara está tan confundida como yo –dijo Anna riendo suavemente –Le gusta Emil, dice que le trae paz y que no le gustaría alejarse de él–
–Oh cariño, eres tan joven –dijo Nora riendo –Tu loba y tú aún tienen un muy largo camino por recorrer –dijo al tiempo que la apretaba contra ella –Hazme ca