Capítulo 12: Espía.
Con un triste suspiro, Gino clavó su mirada en los hermanos Moretti, y al ver como Anna sonreía, él mismo no pudo evitar hacerlo. Si bien la joven intentaba apaciguar el enojo de Ares, ella no podía evitar soltar una risita con cada palabra enfurruñada que el niño decía, pues este, era una mini copia de su padre, por lo que verlo hacer pucheros, resultaba muy gracioso, pues era como ver al alfa haciendo esos gestos.
–¿Y qué les dijiste cuándo no te creyeron? –le preguntó Anna a Ares, quien se a