Capítulo 83: Desconfianza.
Sin poder articular más palabras, Ragnar clavó sus ojos en Alastor, quien, al escuchar su nombre, se irguió y dirigió su mirada hacia la pantalla, donde pudo ver que Anna y Dante se separaban para dejar pasar a Ragnar.
Al ver a su viejo amigo, Alastor no pudo evitar sonreír.
El cabello castaño del hombre lucía ligeramente alborotado, como siempre, mientras que sus ojos avellana, los cuales siempre se mostraban impasibles, aquella ocasión, brillaban por las lágrimas que intentaban escapar.
― “Ho