Capítulo 82: Príncipe Alastor.
Al notar que Dante comenzaba a perder el control, Anna le entregó su teléfono a Félix y volvió junto a Dante para poder abrazarlo con fuerza, lo que provocó que Dante la sujetara por los brazos.
Al sentir que las garras de Damon se clavaban en ella, Anna jadeó, sin embargo, no se movió ni un sólo milímetro, pues entendía lo que estaba pasando por la mente del lobo, después de todo, ella misma podía sentir la ira de su loba debido a la amenaza que recaía en contra de la vida de los suyos como en