Capítulo 79: Emociones liberadas.
Al notar que Anna no se movía, Dante tomó el teléfono y levantó a su compañera suavemente del brazo antes de hacerle un gesto a Ragnar y a sus betas, quienes se apresuraron a seguirlos fuera del salón.
Como Dante conocía perfectamente la mansión Amato, no tardó en llevarlos a una pequeña oficina privada, la cual, se encontraba justo detrás de las escaleras.
Al entrar, Dante le tendió el teléfono a Anna, quien se apresuró a tomarlo para desbloquearlo con la huella de su dedo índice, antes de des