Capítulo 78: Buena suerte.
Sintiendo que no cabía de felicidad, Félix se apresuró a tomar el lugar de su padre frente al micrófono, no sin antes apretar suavemente el brazo de su madre, quien había derramado algunas lágrimas debido a la emoción.
―Gracias a todos por confiar en mí y apoyarme durante estos últimos días ―dijo Félix cuando todos guardaron silencio ―Sé que no será fácil volver a ponernos de pie, sin embargo, confío en que, si todos trabajamos juntos, lograremos recuperar algo del brillo que nos fue arrebatado