Al notar que su compañera se había quedado dormida, Damon colocó su cabeza sobre la de ella y disfrutó del mágico momento, pues, sabía de sobra que, una vez que él estuviera a cargo de Loto de Luna, rara vez tendría momentos como ese.
Permitiéndose relajarse, el propio Damon se quedó dormido varios minutos, pues la calma de aquel lugar, los acompasados sonidos de los grillos y la compañía de Amara le brindaron una paz que nunca había experimentado.
Tras varios minutos que para él resultaron glo