Capítulo 31: Mal presagio.
Una vez que Anna estuvo bien sujeta al lomo de Damon, el lobo comenzó a correr a toda velocidad, ignorando los saludos e inclinaciones de la gente que comenzaba a prepararse para los entrenamientos, los cuales, serían dirigidos por Elliot.
Por fortuna, gracias a la velocidad del lobo, el camino de regreso fue corto, por lo que, pronto, se encontraron atravesando el portón principal, por lo que Damon, nada más entrar, corrió directo al pueblo.
― ¿Cómo llegaste tan rápido a la cabaña? ―preguntó A