Capítulo 2: Ella no era así.
Desesperada por alcanzar a Dante, Anna se estiró sobre el escritorio, sin embargo, el cuerpo comenzó a dolerle de una manera infernal, lo que provocó que la joven se desplomara pesadamente.
El dolor era tal, que Anna comenzó a perder la noción de lo que sucedía a su alrededor.
―Sáquenla de aquí ―escuchó decir a Dante, cuya voz parecía sumamente lejana
Después de eso, todo se volvió oscuridad y silencio.
― ¡Esa tina debe de estar llena! ―escuchó gritar a Gabrielle ― ¡Tea! ¡Tráeme más hielo! ―
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