Capítulo 17: Bienvenido a casa.
Mientras que en Rónan los chicos disfrutaban de su noche libre, en Arcadia, a espaldas del sagrado palacio de Interlunio, en una zona completamente virgen y prohibida para los isleños, un lobo volvía a un pequeño campamento, en el cual, un joven colocaba una manta justo en el centro de un círculo.
―El lugar es seguro Emmet, puedes proceder, los últimos guardias se acaban de marchar ―le dijo Byron a Emmet, nada más volver a su forma humana
―Vale, gracias, Byron ―dijo Emmet poniéndose de cuclilla