Capítulo 12: Maldición de lujuria.
Ante tal actitud, Dante quería ser cauteloso, sin embargo, a esas alturas, era evidente que no sólo su vínculo estaba en peligro, sino que también, toda la manada.
―Ceres comenzó a…―
Interrumpiendo sus palabras, alguien llamó a la puerta, lo que provocó que todos dirigieran su mirada a Dante, quien optó por no abrir la boca y cerrar los ojos.
―Adelante… ―masculló Anna al sentir que Dante le cedía el papel de alfa
Tras su permiso, Alexandra se precipitó al interior con Gabrielle detrás de ella.