Capítulo 10: Ese debe ser.
Ante el cambio de actitud de Zeth, Anna sintió un pinchazo en el estómago, por lo que su rostro palideció al instante, provocando que el lobo se sintiese culpable ante su broma.
― ¡Lo lamento! ―exclamó riendo ―Ella está bien Anna, te lo he dicho ya, sin embargo, ha estado tan ocupada con lo que tu padre le encargó, que sólo la veo cuando sale a practicar con el violín ―
― ¡Zeth! ―exclamó Anna indignada ― ¡No es el momento para bromas! ―
―Lo sé, lo lamento sobrina, pero el ambiente estaba demasi