Capítulo XXII

Disfrutó el trayecto a casa, oyendo el monólogo del chico rizado. Únicamente lo interrumpió para despejar un par de cuestiones que nacieron producto de su casual encuentro y descubrió que los dueños del supermercado —bastante alejado de dónde vivía Dominic— eran conocidos de sus tíos (padres de Zacarías). Luego de la breve explicación, él optó por callarse, bueno, nunca fue de hablar mucho.<

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