Capítulo 58. Pulpo poseído.
Gavrel.
Con la silla reclinada y la cara cubierta por uno de mis brazos al fin puedo respirar sin escuchar a la cría diciendo sandeces. Aunque lo que más me pesa es que alguien llegue a enterarse de que existe una versión de mí que eligió un auto para dormir, en lugar de cualquier hotel de la ciudad.
Menos tolero que se llegue a la conclusión del motivo.
El golpe en mi cara me alerta cuando estoy por dormir. Y no es agradable descubrir el movimiento rápido, la risa escondida y la niñita acurr