Capítulo 57. Caos diminuto.
Gavrel.
—Gavrel, piensa en Dios. ¡Nos vamos a matar, inconsciente! —llegamos a la autopista y el derrape la estrella en mi hombro. Serpenteamos entre los vehículos, mientras ella intenta ponerse el cinturón. —Gavrel, recuerda que el odio no nos lleva a nada bueno.
Estoy por reírme en su cara, pero lo evito pasando por un semáforo que dejo atrás en milisegundos. Grita mi nombre de nuevo. Freno y arranco al instante. No hay auto que no sobrepase, marcando Milán con el miedo que desborda.
Para el