Mundo ficciónIniciar sesiónCapítulo 55
—¡Aiko! —exclamó su padre al abrir la puerta—. ¡Hija mía! Por fin…El señor Watanabe no cabía en sí de la emoción. Los gritos que daba se oían por toda la casa y así es como alertó a su esposa de que la niña estaba de vuelta. El pobre hombre tenía los ojos rojos de contener el llanto y no sabía que hacer primero, si abrazar a su hijita después de tanto tiempo de estar separados o al pequeñín que cargaba en brazos y que miraba todo con sus ojitos sorprendidos y






