Cuando Lyn se quedó dormida, me deslicé despacio de su cama y salí de la habitación. Sentí un alivió al cerrar la puerta, aunque solo fue momentáneo porque mi corazón saltó al escuchar una voz detrás de mí.
—¿Cómo se encuentra?
Me dí la vuelta y me encontré a Ian, eso fue aún peor, sentía que me iba a desmayar cada vez que me encontraba cerca de él.
—Ammm… ahora se quedó dormida —titubeé —. Se ha tranquilizado un poco, tal vez mañana se sienta mejor.
—¿La has visto muy mal?
—No —contesté —