Kassidy...
¿Cómo se atrevió?
La pregunta no dejaba de repetirse en mi cabeza desde el momento en que esa estúpida abrió la boca frente a todos, como si tuviera derecho a señalarme, como si su palabra valiera algo dentro de esta casa.
Apreté los dedos contra el borde de la mesa hasta sentir la tensión subir por mis brazos, obligándome a soltar antes de perder el control. No podía romper nada. No esta vez. No después de lo que había pasado. Si volvía a hacerlo, si alguien más lo notaba, si Graham