Lyn permaneció en el campo de entrenamiento el resto de la mañana, observando cómo los guerreros intentaban poner en práctica las correcciones que Roe les había indicado. Más de uno perdió el equilibrio en repetidas ocasiones, provocando algunas risas entre sus compañeros, aunque poco a poco los movimientos comenzaron a verse más firmes y coordinados.
Roe incluso la llamó un par de veces para preguntarle su opinión sobre determinadas posturas. Ella respondía y corregía detalles que la mayoría p