Llegamos a la funeraria sobre las nueve de la mañana, una vez ahí, Corban les envió la ubicación a los tíos de Deacon. Verla consumida en el dolor, sentada, mirando desde lejos el cuerpo inerte de su esposo, me partía el alma. Egan y Adara por momentos la acompañan, sus padres también lo hacían. Desde nuestra llegada Casandra y la señora Zabat habían pasado a su lado.
Fueron llegando uno a uno nuestros amigos, noté que los niños más grandes vinieron, y se pusieron a un lado de Adara, quien esta