El viento soplaba con fuerza entre los árboles del territorio de los Valkyria, agitando las ramas con una furia que reflejaba el estado de ánimo de Alister. Los miembros del Clan estaban dispersos, cada uno en su puesto, vigilando la frontera con atención.
Alister, por su parte, caminaba por los pasillos de la casa con la mente aún nublada por el secuestro de Samira. Esperar lo llenaba de impaciencia y le quemaba las entrañas. Quería ir a buscarla en ese instante, pero primero debía pensar en u